Presentar un libro con miedo (y hacerlo igual)

imagen de la presentacion del libro vivir sin miedo

No sé cómo explicarlo, pero presentar un libro es una de esas cosas que te remueven por dentro. No solo porque vas a hablar de algo tuyo, sino porque, de repente, todo lo que has vivido y escrito deja de ser íntimo y se convierte en algo público. Es como abrir una parte de ti y decirle al mundo: “aquí estoy, esto soy, y espero que alguien se quede a escucharlo”.

Hoy quiero contar cómo se vive eso. No desde la parte bonita de las flores o las fotos del evento, sino desde lo que pasa antes: los días previos, los nervios, el miedo, la ilusión y ese pensamiento que no se va de la cabeza: “¿Y si no viene nadie?”.

📅 El día que marcaba en el calendario

El 21 de noviembre de 2025 será la presentación oficial de “Vivir sin miedo” en Civican Pamplona. Y aunque lo digo con orgullo, también lo digo con un pequeño temblor en el estómago. Porque sí, estoy ilusionada, emocionada y agradecida… pero también estoy nerviosa. Mucho.

Es curioso cómo algo que llevas tanto tiempo deseando puede darte tanto vértigo cuando llega. He pasado meses soñando con este momento, y ahora que está tan cerca, me descubro repasando cada detalle como si de ello dependiera que todo saliera perfecto. Spoiler: no saldrá perfecto, y eso también está bien.

Soy perfeccionista. Lo admito. Y eso tiene su parte buena (las cosas salen cuidadas), pero también su parte agotadora. Porque cuando algo te importa de verdad, quieres que salga impecable. Quieres que el sonido funcione, que las sillas estén bien colocadas, que no falten ejemplares, que el micro no falle y que nadie se vaya pensando “meh”. Quieres que todo refleje lo que el libro significa.

Y ahí está la trampa: en querer controlarlo todo cuando, en realidad, la magia está justo en lo que no se puede controlar.

💬 Lo que no se ve en las fotos

Detrás de cada presentación hay listas, mails, pruebas de sonido, nervios de última hora y, sobre todo, muchas conversaciones interiores. Esas que empiezan con un “¿quién soy yo para hacer esto?” y terminan con un “¿y si sale bien?”.

En estos días previos me he sentido de mil formas: ilusionada, cansada, vulnerable, agradecida, ansiosa, feliz… y todo a la vez. Hay momentos en los que pienso: “¡qué pasada, vas a presentar tu libro en Civican!” y otros en los que el miedo me susurra: “¿y si no viene nadie?”.

Pero claro, no es tanto por la cantidad de gente como por el significado. Es ese deseo profundo de que el mensaje llegue, de que las personas que asistan salgan con algo dentro, aunque no se lleven el libro. Que se vayan con la sensación de que hablar de miedo también puede ser una forma de esperanza.

Porque este libro nació para eso: para acompañar. Y no hay nada más humano que sentir nervios cuando algo te importa.

“No es miedo escénico, es amor multiplicado por expectativa.”

🎤 El lugar: Civican Pamplona

Cuando me confirmaron que sería en Civican, sentí una mezcla de orgullo y emoción. Es un sitio con historia, con vida, con cultura. Un lugar donde he asistido muchas veces como espectadora, y ahora me toca estar al otro lado. Subirme al escenario, respirar hondo y hablar. Y eso, aunque da miedo, también me hace sentir viva.

No sé si la gente lo sabe, pero elegir un lugar también tiene un peso simbólico. En mi caso, Pamplona es casa. Es el lugar donde aprendí a convivir con mi diagnóstico, donde crecí profesionalmente, donde formé familia. Presentar el libro aquí es cerrar un círculo. Y a la vez abrir otro.

👥 Las personas que estarán (y las que me acompañan sin estarlo)

En el público espero una mezcla: familia, amigos, gente que me sigue desde hace tiempo y personas que llegarán por curiosidad. No habrá prensa ni flashes, y me alegra que sea así. Quiero que se sienta íntimo, real, sin artificios. Que parezca una conversación más que un evento.

También estarán mis hijas, y eso lo cambia todo. Porque verlas ahí, sentadas, observando, es como recordarme por qué hago lo que hago. Porque quiero que algún día, cuando sean mayores, sepan que su madre también tuvo miedo, pero lo hizo igual. Que el valor no siempre es grande ni heroico; a veces es simplemente no salir corriendo.

Y claro, no puedo evitar imaginar la escena: yo hablando, el corazón a mil, las manos frías, intentando parecer tranquila mientras por dentro pienso “por favor, que no se me olvide nada”. Pero también sé que, cuando empiece a hablar, todo eso se irá. Porque cuando hablas desde la verdad, las palabras salen solas.

🌿 Lo que significa este momento

No es solo la presentación de un libro. Es la culminación de un proceso emocional, de un camino de muchos años. De noches escribiendo para entender, de días dudando si compartirlo, de silencios que se transformaron en páginas.

Presentar “Vivir sin miedo” no es exponer una obra, es compartir una parte de mi historia. Es decirle al mundo: “sí, tuve miedo, pero aquí estoy”. Es mirarme con cariño y reconocer que lo que un día fue dolor hoy es propósito.

Y eso me emociona. Porque aunque haya nervios, también hay gratitud. Y aunque haya miedo, hay una certeza que pesa más: la de haber llegado hasta aquí haciendo lo que sentía.

Creo que, al final, eso es lo que define este momento: la mezcla de vulnerabilidad y orgullo. De miedo y amor. De no saber cómo saldrá, pero hacerlo igual.

💌 Lo que me gustaría que te quedaras

Si algún día estás a punto de hacer algo que te da miedo, pero sabes que te importa, hazlo igual. Tiembla, pero hazlo. Porque el miedo no desaparece antes de los grandes momentos; desaparece después, cuando te das cuenta de que lo hiciste pese a él.

Esa será mi frase interna el día 21: “Tengo miedo, pero también tengo algo que decir.”

Así que, si lees esto antes de la presentación, mándame un poco de energía bonita. Y si vienes, gracias. Gracias por formar parte de este momento que nunca olvidaré.

Y si no puedes estar, no pasa nada. Lo grabaré, lo subiré y lo compartiré después, porque este libro —y todo lo que significa— nació para acompañar, no para exhibirse.

📬 Seguimos hablando (sin miedo)

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Porque al final, vivir sin miedo no es no sentirlo, sino no dejar que te frene. Y eso —al menos por ahora— pienso demostrarlo el día 21, con el corazón a mil, un micro en la mano y muchas ganas de compartir.

Por Sarai Rodríguez Lecuna · @diabetesconsarai

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