Si hace unos meses alguien me hubiera dicho que iba a escribir un artículo sobre cómo me preparo para correr mis primeros 10 kilómetros, me habría reído. O hubiera puesto esa cara de “sí, claro, yo corriendo, ja”. Porque siempre pensé que correr no era para mí: demasiado esfuerzo, demasiado miedo a las hipoglucemias, demasiadas dudas.

Pero aquí estoy: 9 de diciembre, escribiendo desde el frío de Pamplona, con agujetas en sitios que ni sabía que tenía, y con la glucosa mucho más controlada de lo que esperaba. Y lo mejor: con una ilusión que hacía tiempo no sentía.
Hoy te cuento cómo van estas primeras semanas preparando mis primeros 10K con diabetes tipo 1, con sensaciones reales, nada épicas, nada de “superación” vacía. Solo verdad, sudor, miedos, alguna hipoglucemia inesperada y mucho orgullo.
❄️ Diciembre, frío y diabetes… la combinación perfecta
Correr en diciembre tiene su encanto, pero también su reto. Entre el frío, los cambios de horario, el estrés pre-navideño y los dulces que empiezan a hacerse hueco en todas partes… la diabetes baila al ritmo que quiere.
Pero curiosamente, eso ha hecho que este reto se vuelva más significativo. Porque entrenar con diabetes tipo 1 nunca depende solo de las piernas: depende de las glucosas, de la calma interior, de si dormiste bien o si ayer cenaste polvorones.
Así que sí: diciembre es raro. Pero también es real. Y yo quiero documentar este proceso tal como es, no como debería ser.
🏃♀️ Mis primeros entrenamientos: más mente que kilómetros
Empecé despacio. Muy despacio. Caminando rápido, luego trote suave, luego correr dos minutos, caminar uno. Nada épico, nada técnico. Solo probar cómo reaccionaba mi cuerpo.
Y aquí va la primera verdad: la parte mental fue la más intensa.
Tenía miedo. Miedo real. No a no aguantar, sino a tener una hipoglucemia fuerte lejos de casa. A no saber gestionarlo. A sentir esa bajada brusca que tantas veces me ha llevado a parar mi vida de golpe.
Pero esta vez no estaba improvisando. Tenía el sensor, llevaba hidratos, salía sin insulina activa y controlaba antes y después. Cada paso que daba era un paso con información. Y eso me dio seguridad.
Las primeras sesiones fueron caóticas: glucosas que subían, glucosas que bajaban, ajustes que no sabía si eran correctos. Pero en ese caos empecé a entender algo:
“Correr con diabetes no va de controlar el cuerpo, va de escucharlo.”
📊 Glucosa, insulina y decisiones: así lo estoy gestionando
Aquí van datos reales, sin filtros:
1. Antes de correr
- Busco estar entre 140-180 mg/dL.
- Si estoy más baja, como algo rápido.
- Si estoy alta, espero. No fuerzo.
- Y siempre salgo sin insulina activa.
2. Durante
- Miro el sensor si noto algo raro.
- Llevo siempre glucosa, geles o caramelos.
- No busco tiempo: busco estabilidad.
3. Después
- Reviso tendencia (porque suele haber bajaditas).
- Como algo para recuperar (proteína + hidratos controlados).
- Anoto sensaciones: día, hora, clima, glucosa inicial, final.
¿Perfecto? No. ¿Real? Muchísimo. ¿Sostenible? Sí, y cada vez más.
💙 Sensaciones reales: lo bueno y lo no tan bueno
✨ Lo bueno
- La glucosa está más estable durante el día.
- Duermo mejor después de entrenar.
- Me siento orgullosa. De verdad.
- Correr libera una energía que no sabía que tenía.
- Empiezo a confiar en mi cuerpo de otra manera.
💥 Lo difícil
- La incertidumbre de cómo reaccionará el cuerpo.
- Las bajadas inesperadas en los primeros días.
- La frustración cuando la glucosa sube “porque sí”.
- El cansancio emocional de los ajustes.
Pero, aun con lo difícil, hay algo que me está enseñando este proceso: correr no me está quitando energía, me la está devolviendo.
🎄 Correr en vísperas de Navidad (la parte emocional)
Diciembre tiene una vibra especial: luces, frío, calles llenas, olor a chocolate caliente… y una sensación de “fin de ciclo” que te hace pensar en lo que has vivido durante el año.
Y sí, entrenar en esta época también es emocional. Porque mientras corres piensas:
“Si puedo con esto, puedo con todo lo que viene.”
Correr entre luces navideñas es un recordatorio constante de que estoy avanzando. Literal y metafóricamente.
🏃♀️ Mi avance: de trotar 3 minutos a sentir que puedo con 10K
No voy a mentir: todavía no corrió 10 kilómetros seguidos. Pero ya no soy la persona que empezó el primer día. Estas semanas han hecho una diferencia enorme:
- Paso de trotar 2-3 minutos a aguantar bloques de 8-10 minutos.
- Noto más fuerza en las piernas.
- Noto menos miedo en el pecho.
- Y lo más importante: ya no pienso “no puedo”.
**Pienso: “aún no, pero podré.”** Y eso lo es todo.
🧠 Lo emocional: reconciliarme con mi cuerpo
Esta parte es más grande que el running. Correr está haciendo algo que no esperaba: me está reconciliando con un cuerpo al que he mirado con desconfianza durante años.
Con diabetes, muchas veces sientes que tu cuerpo te falla. Que no te acompaña. Que va por libre. Correr me está demostrando lo contrario.
Me demuestra que responde. Que aprende. Que se adapta. Que, con paciencia, puede muchísimo más de lo que imaginaba.
📬 Lo que viene ahora
Mi meta sigue siendo clara: **primero correr 10K con seguridad, y después preparar la Behobia del año que viene.**
Lo contaré todo aquí, como diario emocional + guía para quien quiera empezar. Desde cero, sin postureo, sin perfección. Porque sé que ahí fuera hay muchas personas con diabetes que sueñan con empezar… pero no saben por dónde.
Así que esto será tu sitio. Para aprender. Para sentirte acompañada. Para ver que sí se puede.
📨 Si quieres acompañarme en este reto
Puedes unirte a mi newsletter de los martes, donde cuento mis avances reales, mis ajustes, mis miedos y mis pequeñas victorias. Allí lo comparto todo como si habláramos tomando un café, sin filtros y con mucha verdad.
Gracias por leerme. Y si estás dudando… empieza. Empieza hoy. Aunque sea con cinco minutos. Aunque sea con miedo. Yo empecé igual.
Por Sarai Rodríguez Lecuna · @diabetesconsarai