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Queridos Reyes Magos,
Este año no os escribo para pedir cosas materiales. No os pido juguetes, ni ropa, ni relojes, ni nada que se envuelva en papel brillante. Os escribo desde otro lugar. Desde un lugar más profundo, más cansado y también más esperanzado.
Os escribo como mujer que vive con diabetes tipo 1. Como madre. Como paciente. Como persona que lleva más de diez años aprendiendo a convivir con una condición que no descansa ni de día ni de noche.
Porque la diabetes no se toma vacaciones. No duerme. No entiende de festivos ni de listas de espera. Y aunque no siempre se vea, está ahí las 24 horas del día.
🩺 No pedimos milagros, pedimos seguridad
Lo primero que os pediría este año es algo muy básico: seguridad.
Seguridad para las personas con diabetes y para sus familias. Seguridad para saber que, pase lo que pase, habrá alguien que sepa qué hacer. Seguridad para no sentir que todo depende solo de nosotras.
Porque vivir con diabetes es vivir tomando decisiones constantemente: cuánto comer, cuándo corregir, si salir o no, si dormir tranquila o con un ojo abierto por si el sensor pita. Y ese peso, sostenido durante años, cansa.
No pedimos que nos quiten la diabetes. Pedimos no sentir que estamos solas frente a ella.
🧒 Más apoyo real en los colegios
Si hay algo que me toca especialmente como madre es pensar en los niños y niñas con diabetes. En esos pequeños que pasan muchas horas del día fuera de casa, en colegios donde no siempre hay recursos suficientes.
Queridos Reyes, os pediría:
- auxiliares formados en diabetes en los centros educativos,
- planes claros de actuación ante hipoglucemias,
- formación real para profesorado,
- y tranquilidad para las familias que dejan a sus hijos cada mañana.
Porque un niño con diabetes no debería ser “el problema” de nadie. Debería ser una responsabilidad compartida.
La inclusión no es solo permitir que esté en clase. La inclusión es que esté seguro.
💙 Apoyo emocional desde el minuto uno del diagnóstico
Hay algo de lo que se habla poco: el impacto emocional del diagnóstico.
El día que te dicen “tienes diabetes”, el mundo se para. Da igual la edad. Da igual si eres adulta o si es tu hijo quien debuta. Empieza un duelo silencioso del que casi nadie habla.
Por eso, este año os pediría algo muy claro:
“Que el acompañamiento emocional sea parte del tratamiento, no un extra.”
Psicología especializada. Espacios para expresar miedo, rabia, cansancio. Profesionales que entiendan que la diabetes no es solo una cuestión de insulina.
Porque una persona sostenida emocionalmente gestiona mejor su salud. Y eso es prevención real.
🏥 Menos listas de espera, más tiempo de calidad
Vivir con diabetes implica revisiones constantes, cambios de tratamiento, dudas, ajustes. Y muchas veces, lo que encontramos son:
- consultas demasiado cortas,
- meses de espera,
- sensación de ir siempre con prisa.
Queridos Reyes, os pediría:
- consultas con tiempo para preguntar,
- seguimiento real cuando hay cambios importantes,
- acceso a formación continuada,
- y una sanidad que cuide sin correr.
La diabetes no se gestiona bien desde la prisa. Se gestiona desde la escucha.
🤍 Reconocimiento y apoyo a quienes nos cuidan
Y aquí quiero parar un momento.
Porque si algo tengo claro es que sin endocrinos comprometidos, enfermeras educadoras y personal sanitario vocacional, muchas personas con diabetes no estaríamos donde estamos.
A ellos y ellas también os pido que los cuidéis:
- más recursos,
- mejores condiciones laborales,
- tiempo para acompañar,
- y reconocimiento.
Porque cuando un profesional puede cuidar bien, el paciente vive mejor. Y eso no es un lujo, es una necesidad.
⚖️ Seguridad laboral y comprensión social
Vivir con diabetes también impacta en el trabajo. En horarios. En descansos. En productividad. En miedo a decir “hoy no puedo”.
Os pediría, queridos Reyes:
- entornos laborales más humanos,
- flexibilidad real,
- comprensión sin sospecha,
- y menos juicios.
La diabetes no te hace menos capaz. Pero sí necesita ajustes. Y eso no debería penalizar a nadie.
🌱 Que se entienda, de verdad, que la diabetes es para toda la vida
No es una racha. No es algo que “se cure”. No es una fase.
La diabetes es una compañera de vida. Y entender eso cambia la forma en la que se acompaña.
Necesitamos políticas a largo plazo. Recursos sostenidos. Miradas que no se cansen.
Porque la diabetes no termina cuando pasa el susto inicial. Empieza ahí.
✨ Y ahora sí: mi último deseo
Queridos Reyes Magos,
Si me concedéis un último deseo, que sea este:
“Que ninguna persona con diabetes vuelva a sentirse sola.”
Que haya redes. Comunidad. Información clara. Apoyo real.
No necesitamos superhéroes. Necesitamos sistemas que funcionen y personas que acompañen.
La magia no está en curarnos. La magia está en cuidarnos bien.
Gracias por escuchar. Y ojalá este año traiga un poco más de justicia, de calma y de humanidad para todas las personas que vivimos con diabetes.
Por Sarai Rodríguez Lecuna · @diabetesconsarai