Lo que sentí al presentar “Vivir sin miedo”: un día de nieve, nervios y emoción en Pamplona

sara en la presentacion de vivir sin miedo

Hay días que se quedan grabados para siempre, no por cómo salen, sino por lo que despiertan. El 21 de noviembre de 2025 fue uno de esos días para mí: la presentación oficial de mi libro “Vivir sin miedo” en Civican Pamplona. Un día que empezó con nieve, continuó con nervios y terminó con una emoción difícil de explicar.

Mientras escribo esto todavía me tiembla un poco el corazón. Porque puedo contarlo mil veces, pero ninguna va a reflejar exactamente cómo se siente presentar tu primer libro. Ese libro que nació de una mezcla de heridas, ganas de entenderme y necesidad de soltar.

Pero lo voy a intentar. Porque lo que ocurrió ese día merece ser contado. Por mí, por quienes estuvieron allí… y por quienes no pudieron llegar porque Pamplona se despertó cubierta de nieve.

❄️ Un día blanco, literal y simbólico

Cuando abrí la ventana por la mañana y vi Pamplona completamente blanca, lo primero que pensé fue: “Ya está. Hoy no viene nadie.”

Esa mezcla de miedo e ilusión llevaba días dentro de mí. El miedo a que no acudiera nadie. El miedo a fallar. El miedo a mostrar algo tan íntimo delante de tanta gente. Y, por supuesto, la ilusión de vivir un día para el que me había preparado durante meses.

La nieve lo complicó todo. Personas que querían venir no pudieron llegar. Mensajes de “Sarai, lo siento, está todo nevado”. Y yo respirando hondo, intentando repetirme que así es la vida: imprevisible, caprichosa y, a veces, incluso poética.

Porque, de alguna manera, esa nieve también fue simbólica. Era como si el día quisiera recordarme que las cosas importantes nunca vienen fáciles. Que incluso en los momentos más bonitos, existe una pequeña prueba: “¿De verdad quieres esto? Pues aquí tienes un reto”.

Y sí, lo quería. Así que me vestí, cogí el libro, respiré profundo y salí.

🎤 Civican Pamplona: un lugar que pesa y abraza

Llegar a Civican fue como entrar en una cápsula donde todo se mezcla: la historia personal, los sueños, el vértigo y las ganas. Es un lugar que impone, pero que también arropa. Un sitio donde he estado tantas veces como espectadora… y que ese día me esperaba a mí en el escenario.

Cuando entré y vi el salón montado, las sillas alineadas, la mesa preparada, la pantalla con el título del libro… me temblaron las manos. Literalmente.

Me repetía: “Tranquila, Sarai. Respira. Lo has escrito tú, lo vas a contar tú.”

Aun así, sentía un nudo en el estómago que no se me quitaba. Tenía esa sensación que aparece cuando algo te importa muchísimo. Es una mezcla de vulnerabilidad, responsabilidad y orgullo. Lo reconozco: en ese momento pensé en mis hijas, en todo lo que había vivido para llegar ahí, y casi me echo a llorar antes de empezar.

❤️ La gente que vino (y la que no pudo venir)

Las personas empezaron a llegar poco a poco. Cada vez que se abría la puerta y entraba alguien, sentía que me respiraba un poquito más. Familia, amigos, seguidores, gente de Pamplona que había leído sobre la presentación y decidió acercarse. Otros que venían desde pueblos cercanos aun con nieve. Y algunas ausencias forzadas por el temporal, que también sentí cerca.

A cada persona que veía llegar, pensaba lo mismo: “Gracias por estar.”

Porque nunca había sentido tan claramente lo que significa que alguien elija compartir un momento importante contigo.

🎶 La playlist, la emoción y el ambiente

Había preparado una playlist para el evento. Música suave, cálida, que acompañara sin robar protagonismo. Canciones que, de alguna manera, forman parte de mi historia con la diabetes y con mi proceso emocional.

Mientras sonaba la música de fondo, la sala se llenó de una energía muy especial: calma, expectación y un tipo de silencio íntimo que solo ocurre cuando la gente está presente de verdad.

No sé cómo explicarlo mejor: era un ambiente bonito, humano. Uno de esos que no se pueden fingir.

💬 Hablar del miedo… y hacerlo sin miedo

Cuando me tocó empezar, respiré hondo y me lancé. Empecé hablando del miedo. Porque si hay un hilo conductor en “Vivir sin miedo”, es ese: aprender a vivir con él sin dejar que te paralice.

Conté lo que significó para mí escribir el libro, cómo lo hice desde un lugar honesto, sin filtros y sin pretender que fuera perfecto. Hablé de lo que supone convivir con diabetes, de las emociones, de los días duros y de esos momentos en los que parece que nadie puede entenderte del todo.

Y lo dije tal como lo sentía: “No quería escribir un libro sobre la enfermedad. Quería escribir un libro sobre lo que no se cuenta.”

La sala escuchaba. Y ahí comprendí que ese día no era para lucirme, era para compartir. Y compartir desde un lugar vulnerable siempre tiene algo de liberador.

👨‍⚕️ El momento que nunca olvidaré

Lo que no esperaba —y lo que marcó ese día para siempre— fue la intervención de una persona del público: un médico jubilado, que había sido jefe de un departamento del Hospital Universitario de Navarra.

Cuando levantó la mano para hablar, pensé que iba a hacer una pregunta técnica. Pero no. Me miró, miró a la sala, y dijo algo que todavía me emociona:

“Este libro es un relato profundamente humano. Hablas de la enfermedad de la manera en la que todos deberíamos entenderla.”

No pude evitar que se me llenaran los ojos de lágrimas. Porque escucharlo de alguien que dedicó su vida a la medicina, que conoce la diabetes desde la parte más dura, me tocó el alma.

Fue uno de esos momentos en los que el tiempo se detiene. En los que el esfuerzo, el miedo y todo lo que costó llegar ahí cobra sentido.

Sentí orgullo. Sentí alivio. Y sentí algo que no esperaba: paz.

🌿 El orgullo de ser persona con diabetes (y decirlo en voz alta)

A lo largo del evento, hablamos de lo que significa vivir con diabetes más allá de los números. Hablamos del cansancio emocional, del miedo, de los días en los que te sientes fuerte y de los días en los que no puedes más. Hablamos de lo invisible. Y hablarlo con tanta gente delante me hizo sentir más acompañada que nunca.

Porque sí, soy persona con diabetes. Y sí, hay días duros. Pero también hay luz. Y también hay historias que vale la pena contar.

✨ Un día precioso

Cuando terminó la presentación, me quedé un momento en silencio, respirando. Observé la sala, las sillas, la mesa, la portada del libro proyectada al fondo. Todo estaba igual que antes de empezar… pero yo no.

Esa es la magia de los días importantes: cambian algo dentro de ti, incluso si por fuera no se nota.

Me abrazaron, me dedicaron palabras bonitas, firmé libros, me reí, me emocioné. Y mientras lo hacía pensaba: “Qué bonito es que el miedo no haya podido conmigo.”

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Y si aún no has leído el libro, puedes conseguir “Vivir sin miedo” y descubrir por qué ese día nevado de noviembre cambió algo en mí para siempre.

Por Sarai Rodríguez Lecuna · @diabetesconsarai

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