Lo que me ha regalado esta Navidad: vivir la diabetes con un poco menos de miedo

navidad-diabetes-menos-miedo

navidad y diabetes

25 de diciembre. Mientras escribo esto, la casa aún huele a comida de ayer, los niños siguen con la euforia navideña en el cuerpo y yo siento ese cansancio dulce que dejan las emociones intensas. La Navidad tiene esa manera tan suya de revolvernos por dentro: nos agita, nos pide presencia y, de paso, nos hace mirar de frente todo lo que llevamos cargando.

Vivir la Navidad con diabetes tipo 1 no es simplemente gestionar una condición médica; es gestionar una condición emocional. Es moverte entre comidas irregulares, comentarios bienintencionados (o no tanto), noches cortas, picos inesperados y una necesidad constante de adaptarte. Y aun así, este año he descubierto algo que no esperaba: que también puedo vivirla con un poco menos de miedo.

No hablo del miedo grande, ese que aparece cuando algo se descontrola. Hablo del miedo pequeño: ese que se mete en las decisiones del día a día, en el “¿y si me sube mucho?”, en el “¿y si baja ahora?”, en el “¿y si no lo gestiono bien delante de todos?”.

Ese miedo. El sutil. El silencioso. El que nunca sale en las guías clínicas, pero sí se instala en tu pecho cuando miras el sensor antes de la cena.

🎄 Mi Navidad real: luces bonitas, emociones mezcladas y glucosas haciendo acrobacias

Esta Navidad, como todas, llegó envuelta en luces, planes familiares, comidas infinitas y esa mezcla entre ilusión y agotamiento que solo diciembre sabe provocar. Pero la mía, además, vino con:

  • gráficas que suben cuando menos lo espero,
  • bajadas cuando estoy distraída,
  • comentarios típicos de mesa (“¿pero tú puedes comer eso?”),
  • y ese esfuerzo constante de seguir presente aunque tu cuerpo vaya por libre.

No quiero romantizar nada: gestionar diabetes en Navidad no es fácil. Es emocionalmente exigente, físicamente cansado y mentalmente agotador. Pero tampoco quiero quedarme en la parte difícil. Porque este año, por primera vez, he sentido algo nuevo: una pequeña reconciliación.

💙 Un gesto pequeño que lo cambió todo

A veces el cambio no llega con grandes frases ni momentos épicos. Llega con gestos pequeños.

El mío ocurrió ayer, justo antes de la cena. Mis hijas corrían por la cocina, mi familia ponía la mesa, yo iba de un lado a otro… y sentí ese miedo conocido: “A ver qué hace hoy la glucosa”.

Miré el sensor y, antes de tensarme, me dije algo sencillo: “No tengo que tener el control perfecto. Solo necesito estar presente.”

Y ese pensamiento, que parece insignificante, me bajó dos tonos de ansiedad. Seguía siendo yo, seguía teniendo diabetes, seguía sabiendo que en cualquier momento podía cambiar todo… pero mi cuerpo dejó de estar en modo alerta.

Y eso, para mí, es un regalo.

✨ La realidad de vivir con diabetes en fechas especiales

He aprendido que las Navidades no son complicadas por la comida —aunque ayuda bastante—, sino por todo lo que implican:

  • ser la versión más amable de ti misma,
  • gestionar expectativas familiares,
  • ser madre, hija, pareja, amiga, anfitriona…
  • y además, claro, mujer con diabetes 24 horas.

No es solo contar hidratos. Es no perderte en el proceso.

Y, a pesar de eso, hay algo muy bonito en vivir esta época con más autocompasión, con menos autoexigencia. He dejado de perseguir la perfección (que no existe) para perseguir algo más honesto: la calma suficiente para disfrutar sin sentirme en un examen continuo.

🧠 La conversación interna que me ha salvado este diciembre

Este año, cada vez que sentía el miedo pequeño asomarse, me repetía una frase que se ha vuelto casi un mantra:

“Hoy me trato como trataría a alguien que quiero.”

No con exigencia. No con castigo. No con juicios. Con amabilidad y realismo.

Y a fuerza de repetírmelo, la culpa empezó a aflojar. Las cenas se volvieron menos tensas. Y escuchar a alguien decir “¿estás bien?” dejó de sonar a crítica para sonar a compañía.

No se trata de ignorar la diabetes en Navidad —eso sería imposible—, sino de dejar de ponerla en el centro de todo. La diabetes está, claro. Pero yo también estoy. Mi vida también está. Y merece espacio.

💞 Los pequeños apoyos que hacen la Navidad más llevadera

También quiero decir algo importante: gestionar la Navidad sola es agotador. Gestionarla acompañada es otra cosa.

Este año he sentido más apoyo que nunca: familia que pregunta cómo ayudar, amigas que entienden cuando digo “voy a salir un momento a caminar”, gente que no opina sobre mi plato, y personas que deciden aprender un poco más sobre lo que significa vivir con diabetes.

Se habla mucho de la importancia del tratamiento físico, pero poco del emocional: el acompañamiento sincero cambia la vida.

🌟 Lo que me llevo de esta Navidad (y lo que dejo ir)

Si algo he aprendido estos días es que la Navidad nunca será perfecta. Ni falta que hace.

Me llevo:

  • la risa de mis hijas,
  • la calma de no revisar el sensor cada cinco minutos,
  • la valentía de comer sin justificarme,
  • la capacidad de pedir espacio,
  • y esa sensación dulce de que puedo vivir todo esto sin miedo constante.

Y dejo ir:

  • la exigencia de hacerlo perfecto,
  • las comparaciones,
  • los pensamientos catastróficos,
  • y el miedo pequeño que intenta colarse en cada decisión.

La diabetes seguirá aquí mañana, pasado y el 7 de enero. Pero yo quiero empezar el nuevo año desde otro lugar: un lugar más amable, más paciente y más humano.

📬 Para cerrar este día: un deseo

Ojalá esta Navidad te haya dado, aunque sea por un segundo, esa sensación de que puedes con esto. Que no estás sola. Que tu miedo es válido, pero no te define. Que tu valor no depende de un número. Y que vivir con diabetes en Navidad ya es, de por sí, un acto enorme de valentía.

Y si necesitas compañía en este camino, puedes unirte a mi newsletter de los jueves, donde cada semana comparto reflexiones reales, herramientas emocionales y esa parte humana que nunca aparece en las hojas de ruta oficiales.

Gracias por acompañarme este diciembre. Gracias por leerme. Gracias por estar.

Por Sarai Rodríguez Lecuna · @diabetesconsarai

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio