herramientas-calma-diabetes-navidad

La Navidad es una época preciosa, caótica, intensa y emocionalmente exigente… incluso sin diabetes. Pero cuando vives con una condición que te acompaña 24/7, que responde a emociones, comidas, horarios, estrés y falta de sueño, diciembre puede sentirse como una carrera de obstáculos.
Cenas interminables, dulces por todas partes, rutinas que desaparecen, horarios que cambian, glucosas que hacen cosas raras “porque sí”, y encima sentir que tienes que sonreír, estar presente, acompañar a la familia y no montar un drama porque tu sensor ha decidido gritar en mitad de la cena.
Así que sí: vivir la Navidad con diabetes tiene mérito. Mucho. Y como no existe el manual perfecto (pero sí existe mi experiencia), hoy quiero compartir contigo 10 herramientas reales que me ayudan a mantener la calma en estas fechas.
1. Llegar a las comidas con la glucosa estable (no en modo montaña rusa)
La mejor manera de empezar bien una cena navideña no es ponerte guapa; es llegar estable. Cuando llego baja, luego me paso la primera hora remontando. Cuando llego alta, empiezo nerviosa intentando corregir a tiempo. Así que mi estrategia es simple:
- Comer algo pequeño 1–2 horas antes.
- Evitar correcciones justo al llegar.
- Revisar tendencia, no solo el número.
No es garantía de nada, pero ayuda muchísimo a entrar en la mesa sin ansiedad.
2. Elegir conscientemente lo que quiero comer (y no pedir permiso)
En Navidad la gente opina sobre tu plato como si fuera un deporte nacional. Si comes postre, mal. Si no lo comes, también.
Pero con el tiempo he aprendido algo que me ha dado mucha libertad:
“Comer con diabetes no es pedir permiso. Es decidir.”
Así que esto hago yo:
- Elijo lo que me apetece de verdad.
- Me doy tiempo para saborearlo.
- No justifico nada a nadie.
3. Tener un plan para las grasas (porque suben tarde, pero suben)
La Navidad es básicamente el festival de las grasas: salsas, embutidos, asados, turrones… Y las grasas hacen algo muy concreto en diabetes: subidas lentas y persistentes horas después.
¿Mi herramienta para no entrar en pánico a las 3 de la mañana?
- Ser consciente de lo que va a pasar.
- Poner una alarma suave por si la subida se descontrola.
- No dramatizar si la gráfica se pone rebelde.
La información es poder. Y en Navidad, más que nunca.
4. No mirar el sensor cada cinco minutos
Esto me costó mucho aprenderlo. Porque cuando siento caos fuera, intento controlar la glucosa dentro… y entro en un bucle.
Ahora lo hago así:
- Lo miro justo antes de comer.
- Lo miro después de la comida.
- Lo miro a media tarde/noche si estoy fuera.
- Y ya está.
Todo lo demás es ruido mental. Y la Navidad ya trae suficiente ruido.
5. Recordar que el cuerpo no falla: responde
Esta frase me ha salvado este año:
“Mi cuerpo no falla. Mi cuerpo responde a un contexto diferente.”
Si como diferente, duermo diferente, me muevo diferente y vivo diferente… ¿cómo no va a responder diferente?
No es fallo. Es biología. Y entender esto baja la ansiedad de forma brutal.
6. Darme permiso para descansar (aunque sea Navidad)
La Navidad viene con mucha exigencia emocional: estar bien, estar presente, estar sonriente, estar disponible.
Pero con diabetes, el descanso no es un capricho: es tratamiento.
Si estoy agotada:
- me voy a dar un paseo sola,
- me siento en otra habitación,
- o me tumbo un rato sin hacer nada.
Y no pido disculpas por necesitarlo.
7. No entrar al juego de los comentarios desafortunados
Siempre, SIEMPRE, aparece alguien que dice algo como:
- “Uy, eso no deberías comerlo.”
- “¿Otra vez alta? Algo estás haciendo mal.”
- “Mi primo tuvo diabetes y se curó con tal cosa.”
Antes me desgastaba respondiendo. Este año solo digo: “Gracias, estoy bien. La gestiono yo.”
No discuto. No explico. No me justifico. Y mi sistema nervioso lo agradece.
8. Caminar después de las comidas (la herramienta mágica que nunca falla)
No hablo de hacer deporte fuerte ni de obsesionarse. Hablo de caminar 10–15 minutos después de una comida grande.
Esto:
- baja la ansiedad,
- ayuda al cuerpo,
- regula la glucosa,
- y despeja la mente.
Es simple, barato, eficaz… y parece cosa de abuela, pero funciona.
9. Tener un pequeño plan de rescate (por si todo se desmadra)
La Navidad es impredecible. Así que yo tengo un mini plan mental:
- Si baja → hidratos rápidos.
- Si sube → corrección suave cuando esté estable.
- Si estoy saturada → descanso.
- Si me desbordo → salgo a respirar.
No es un plan perfecto. Es un plan amable.
10. Recordar que la Navidad es un día, no un diagnóstico
La diabetes es para toda la vida. La Navidad son un par de semanas. No determinan tu salud, tu progreso ni tu valor.
Lo único que determina eso es lo que haces día a día, el resto del año.
Así que si hay un día complicado: respira, corrige, sigue. No eres un gráfico. No eres un número. No eres una curva imperfecta en diciembre. Eres una persona haciendo lo mejor que puede en momentos intensos.
📬 Si quieres vivir la diabetes con más calma
Puedes unirte a mi newsletter de los martes. Allí comparto rutinas reales, estrategias emocionales y formas de encontrar equilibrio incluso en épocas de caos.
Ojalá estas herramientas te acompañen estas fiestas. No necesitas hacerlo perfecto. Solo necesitas hacerlo humano.
Por Sarai Rodríguez Lecuna · @diabetesconsarai