Correr en Navidad ya es complicado para cualquiera: hace frío, anochece pronto, hay cenas, festivales escolares, trabajo acumulado, turrones por todas partes… Ahora imagina todo eso con una diabetes tipo 1 haciendo su propio espectáculo navideño. Sí: luces, picos, bajadas, sorpresas y decisiones cada cinco minutos.

Aun así, aquí estoy: 16 de diciembre, entrenando para mis primeros 10K mientras me preparo para la Navidad, para mi familia, para mis rutinas rotas y para mi reto a largo plazo: la Behobia del año que viene.
Este artículo no es un manual perfecto. No es un “así deberías hacerlo”. Es mi experiencia real corriendo en diciembre, con frío, glucosas rebeldes y, aun así, muchas ganas de seguir.
❄️ Correr en diciembre: luces, frío y una diabetes poco navideña
En mi mente, correr en Navidad sonaba poético: calles iluminadas, música suave, ese ambiente de película… Pero la realidad de Pamplona es que el frío parece pegarte una bofetada cada vez que sales de casa.
Y el frío afecta. Afecta al cuerpo, afecta a la glucosa y afecta a la motivación. Porque aunque quieras correr, tu mente dice: “¿Seguro? ¿No te apetece más un chocolate caliente?”
Pero también está ese otro lado: el que necesita movimiento para pensar mejor, para sentir mejor y para gestionar una condición que no descansa por ser Navidad.
🎄 La Navidad rompe rutinas (y eso se nota en la glucosa)
Las fiestas tienen dos cosas que la diabetes detesta:
- Horarios caóticos: cenas tardías, comidas largas, siestas involuntarias.
- Comidas imprevisibles: dulces, entrantes, salsas, copas, “prueba un poco de esto”.
Todo eso hace que la glucosa funcione como quiere. Y al final, correr se convierte en una herramienta para equilibrar un poco el cuerpo… y también la cabeza.
Pero no es fácil. Porque entrenar con diabetes no es solo correr:
- Es calcular insulina.
- Es anticipar bajadas.
- Es llevar hidratos.
- Es mirar el sensor.
- Es decidir si es buen momento o mejor no.
Y aun así, estoy aprendiendo que diciembre puede ser un buen mes para correr. Porque te enseña a adaptarte. Y la diabetes, al final, va de eso: adaptación constante.
🏃♀️ Cómo estoy entrenando realmente estas semanas
No te voy a mentir: he tenido entrenamientos buenos y entrenamientos en los que me he preguntado por qué salí. Pero estoy siguiendo un ritmo que me funciona:
1. Entrenos cortos, constantes y sin prisa
No busco marcas. No busco velocidad. Busco continuidad, no heroicidades.
Mis sesiones suelen ser así:
- Calentamiento suave.
- 4–6 bloques de correr + caminar.
- Vuelta a la calma larga.
No es épico. Pero es real. Y funciona.
2. Corro cuando me cuadra… no cuando toca
Antes pensaba que debía seguir un horario rígido. Error. En Navidad no existe eso.
Así que salgo:
- Si la glucosa está en buen rango.
- Si hace frío pero no lluvia extrema.
- Si emocionalmente me siento con hueco.
Y si no, camino. O descanso. Y no pasa nada.
3. No salgo sin un mini “kit navideño anti-hipo”
Suena gracioso, pero es real:
- Geles.
- Caramelos de glucosa.
- Un par de turrones minis (sí, funcionan).
- Móvil con alarma.
Porque diciembre es territorio desconocido para la glucosa, y más vale estar preparada.
📉 Las bajadas: mi parte más vulnerable del mes
En estas semanas he tenido dos tipos de entrenamientos:
- Los que salen bien.
- Los que terminan con una bajada.
Y aunque me da rabia admitirlo… las bajadas me afectan emocionalmente. No solo por el síntoma físico, sino por la sensación de “¿lo estoy haciendo mal?”.
Pero estoy aprendiendo a verlo diferente:
“Una bajada no es un error. Es información.”
Información para ajustar. Para entender. Para no repetir. Para seguir.
🔥 Y también hay días increíbles
No quiero quedarme solo con lo difícil. Porque correr también me está regalando momentos preciosos:
- Glucosas estables de principio a fin.
- Esa sensación de liberar la mente.
- El orgullo de terminar un entrenamiento sin parar.
- Y algo que no esperaba: sentirme fuerte.
Hay días en los que termino y pienso: “Ojalá pudiera enseñarle esto a la Sarai de hace diez años.”
🎄 La parte emocional que no te cuentan
Correr en Navidad me está enseñando algo que no esperaba: que soy más disciplinada de lo que pensaba.
Porque a veces salgo solo para demostrarme que puedo. No para sumar kilómetros, sino para sumar confianza.
Y en un mes donde todo está lleno de ruido, comer, compromisos y desorden… tener este espacio íntimo donde escucho mi cuerpo es un regalo.
🌟 Esto es lo que me está funcionando (por si te sirve)
- Salgo abrigada para evitar que el frío me altere la glucosa.
- No entreno en ayunas (enero será otro tema).
- Espero a estar en un rango seguro.
- Siempre llevo hidratos rápidos.
- Analizo tendencias después para mejorar.
- No me fuerzo cuando estoy cansada.
- No busco perfección, busco constancia.
💬 Si tú también quieres correr en Navidad
Te diría esto: es posible, incluso bonito.
No necesitas grandes marcas. No necesitas sentirte lista. No necesitas correr rápido.
Solo necesitas empezar. Escucharte. Y permitirte avanzar sin prisa.
📬 Si quieres seguir mi reto
Puedes unirte a mi newsletter de los martes. Allí comparto mis avances reales, mis ajustes, mis rutinas, mis errores y todo lo que voy aprendiendo preparando mis primeros 10K con diabetes.
Y si tú también estás dudando… empieza hoy. Aunque sea con un paseo. Aunque sea con frío. Aunque sea con miedo. empezamos todas por el mismo sitio.
Por Sarai Rodríguez Lecuna · @diabetesconsarai